construirnos

window

Estoy hecha de ventanas y puertas. Mis ventanas son altas, sin vidrio, y sin cortinas. Las puertas están siempre abiertas. Ni siquiera conocen la palabra “cerradura”. Cualquiera puede echar un vistazo en el interior, cualquiera puede entrar. Todos pueden permanecer allí tanto como quieran: minutos, meses, años. Pero cuando se van, se llevan con ellos un poco de mí.Rompen piezas de los muebles de mi alma. Matan mi confianza. Se la llevaron y la usaron como una especie de manta para el sofá. Rasgaron tiras con mi inocencia para hacer sus felpudos. Y con mi amor … ¿qué han hecho? lo mordieron con sus afilados dientes en tantas ocasiones, para colgarlo de la pared. Se llevaron todo de mí, sólo para decorar sus propias almas. ¿Por qué? ¿Por qué alguien desearía mutilar los sentimientos de otra persona? Y, sin embargo, nunca cierro las puertas y nunca cierro las ventanas …un día no quedará nada de mí.

Tú estás hecho sólo de muros.Tus paredes son tan altas y gruesas que nadie puede pasar a través de ellos.No tienes puertas, ni ventanas.Dijiste que no los necesitabas. Nadie va allí, de todos modos. Estás encerrado y nadie puede robar algo de ti.Y aun así, con tantas precauciones,tienes muchas cicatrices. Porque, de vez en cuando, algunas personas han logrado superar tus paredes.Se quedaron allí por un tiempo, y luego se fueron, guardando bajo sus uñas, en la boca y el pelo, partes tuyas. Ahora, de pie detrás de tus muros te niegas a dejar que otras personas se te acerquen. No quieres perder lo que todavía tienes, lo que aún queda de ti. Y, a causa de tu miedo, te has olvidado que no todos somos ladrones.Has olvidado que algunos de nosotros nos ofrecemos a los demás incondicionalmente. Sin pedir nada a cambio, sin tener nada a cambio. Has olvidado que algunos de nosotros, alguien allí, podría repararte. Y no oyes… No oyes que algunos de nosotros gritan tu nombre pidiendo que nos dejes entrar porque no tenemos  intención oculta, y porque no queremos hacer daño. No oyes debido a los paredes que se fortalecen cada día. Te quedas encerrado, manteniendo sólo tu propia persona, hasta que un día no va a quedar nada de tí.

Y ni tú ni yo lo sabemos … pero mis ventanas necesitan tus paredes y tus paredes pueden amar mis puertas.

© text and image Margò Wiessman

Advertisements

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s